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bahia blanca, buenos aires, Argentina
cuando escribo decente soy humano, cuando puteo soy argentino.

lunes, 25 de mayo de 2015

Amarillo mecánico, el homenaje que nadie vio ( o entendió)

Por cosas de la vida tengo entre mis manos "La naranja mecánica"  de Anthony Burgess, libro que hacia mucho tiempo había leído y estaba allí con los demás, dormitando hasta nuevo aviso. Por algo lo busque, un conocido me comento que el otro día había visto la película y entendido poco del argumento con su particular lenguaje. Yo saque el libro para mostrarle que al final de este hay un glosario Nasdat-Español como para que uno entienda de lo que se habla. Y el libro por ahí quedo, al alcance de todos pero como olvidado, hasta que hace un rato mientras cenaba lo agarre y empece a leer la introducción hecha por el autor en 1986, que se llama " La naranja mecánica exprimida de nuevo". En ella cuenta " La naranja mecánica nunca ha sido publicada completa en Norteamérica. El libro que escribí esta dividido en tres partes de 7 capítulos cada una". O sea, la versión completa tiene 21 capítulos, pero el editor decidió suprimirle el ultimo y publicarla con solo 20.  " Cuando Stanley Kubrick rodó su película",- Dice Burgees- " aunque lo hizo en Inglaterra, siguió la versión norteamericana y al publico fuera de estados unidos le pareció que la historia acababa algo prematuramente. No es que los espectadores exigieran la devolución de su dinero, pero se preguntaban porque Kubrick había suprimido el desenlace. Muchos me escribieron acerca de eso; La verdad es que me eh pasado buena parte de mi vida haciendo declaraciones xerograficas, de intención y de frustración de intención, mientras que Kubrick y mi editor en Nueva York gozaban tranquilamente de la recompensa por su mala conducta. La vida, por supuesto, es terrible" - Se lamenta el pobre Anthony - "¿Que ocurría en ese vigésimo primer capitulo?. Ahora tienen la oportunidad de averiguarlo. En resumen, mi joven criminal protagonista crece unos años. La violencia acaba por aburrirlo y reconoce que es mejor emplear la energía humana en la creación que en la destrucción. La violencia sin sentido es una prerrogativa de la juventud; Rebosa energía pero le falta talento constructivo. Su dinamismo se ve forzado a manifestarse destrozando cabinas telefónicas, descarrilando trenes,, robando coches y luego estrellándolos y, por supuesto, en la mucho mas satisfactoria actividad de destruir seres humanos. Sin embargo, llega un momento en que la violencia se convierte en algo juvenil y aburrido. Es la replica de los estúpidos y los ignorantes. Mi joven rufián siente de pronto como una revelación, la necesidad de hacer algo en la vida, casarse, engendrar hijos, mantener la naranja del mundo girando en las rucas de Bogo, o manos de Dios, y quizás incluso crear algo, música por ejemplo. Después de todo Mozart y Mendelssohn compusieron una música celestial en la adolescencia o nadsat, mientras que lo único que hacia mi héroe era rasrecear y el viejo unodos-unodos. Es con una especie de vergüenza que este joven que esta creciendo mira ese pasado de destrucción. Desea un futuro distinto.
En el vigésimo capitulo no hay ningún indicio de este cambio. El chico es condicionado y luego descondicionado y contempla con jubilo la recuperación de una libertad libre y violenta. "Si, yo ya estoy curado", dice, y asi concluyen el libro norteamericano y la película. El capitulo veintiuno concede a la novela una cualidad de ficción genuina, un arte asentado sobre el principio de que los seres humanos cambian. De hecho, no tiene demasiado sentido escribir una novela a menos que pueda demostrarse la posibilidad de una transformación moral o un aumento de sabiduría que opera en el personaje o personajes principales. Incluso los malos bestsellers muestran a la gente cambiando. Cuando una obra de ficción no consigue mostrar el cambio, cuando solo muestra el carácter humano como algo rígido, pétreo, impenitente, abandona el campo de la novela y entra en la fabula y en la alegoría. La naranja norteamericana o de Kubrick es una fabula; La británica o mundial es una novela."....
Ahora llego al porque del titulo. En los simpsons, en su especial de horror numero XXV parodiaron a su manera a la naranja mecánica, no pude encontrar el capitulo en el youtube y menos aun en español, sepan disculpar, pero tengo fotos y algo que han puesto en la wikipedia.




A Clockwork Yellow (Amarillo Mecanico.En Español)  ( sacado de Wikipedia)

Moe tiene una pandilla estilo La naranja mecánica en Londres junto con LennyCarl y Homer. Homer se enamora de una chica (Marge) quien lo convence de dejar de fumar y la pandilla se desmorona. Años más tarde, Moe es atacado en su casa en un estilo similar a los antiguos caminos de su pandilla y le pide a Homer ayuda para unir de nuevo la banda, Lenny y Carl (que se han convertido en oficiales de policía) se unen a ellos. Atacan a una orgía de máscaras (similar a la película de Stanley Kubrick Eyes Wide Shut) y varios otros de sus filmes se parodió en una secuencia de lucha. Como Moe es golpeado por dos invitados a la fiesta, él narra que fue "golpeado, magullado" y "no pudo anotar en una orgía", pero estaba feliz de estar de vuelta con su vieja banda. Kubrick se muestra a continuación, en una sala de montaje pidiendo rehacer toda la película.
Lo que muestra este capitulo aparte de las parodias habituales es que Homero deja la pandilla y se casa con marge y tiene hijos y hace una vida como la que Burgess escribió en su capitulo 21 la cual la inmensa mayoría de los norteamericanos ignora posiblemente hasta el día de hoy porque ¿para que leer el original británico si tenemos NUESTRA edición, con muchas paginas menos y ademas Kubrick hizo la película con ella? Esa seguramente es la mentalidad. Por eso por mas que busque en la web no encontré sobre este tema un articulo que no dijera " homenaje a kubrick".  Ok, hacen referencia a Kubrick y su obra,pero en el final lo muestran en la sala de edición viendo en un monitor A Clockwork Yellow y dice " hay que hacerla de nuevo" y en el escritorio se ve una lata de película con el titulo " aterrizaje lunar",de lo cual se lo acusa, y termina tirando una lapicera al aire cual hueso arrojado por el hominido en 2001 odisea espacial, y le cae en su cabeza. El verdadero homenaje quisiera yo creer, puedo estar equivocado, de casualidad o a propósito, se lo han hecho a Anthony Burgess, 22 años después de su muerte, tardío y poco claro. Y si argumento pavadas no me importa, te lo hacemos acá el homenaje Antonio, Mundocolito te banca, viejo, cultor del rock nacional argentino, en su rama punk aunque no lo supieras, ya que inspiraste con la naranja mecánica una canción celebre de los violadores.... ¿Y ahora que pasa, eh?!!!!!! 

viernes, 10 de abril de 2015

El aburrido mundo de las letras

Lo he intentado. De todas las formas posibles, poniéndole el pecho, buena cara, comprando dosis extras de optimismo en la farmacia abierta las veinticuatro horas del día de la tierra de los sueños. Pero todo es en vano. Otra vez voy a hablar del facebook, quien sigue vagamente este blog sabe de mi amor- odio hacia esa red social cada vez mas egocéntrica y aburrida.
Resulta que, a modo personal, cansado de buscar en el face una pagina X, sobre un autor X, en donde pudiera leer en mis ratos de ocio sus cuentos, me encontré con la ridícula realidad de que en español no había, algo bochornoso siendo el idioma español uno de los mas populares, por lo menos para mi porque es el que uso desde que nací. Cierto es que el autor X que yo buscaba es ingles, para mas datos del país donde irónicamente tienen la estatua de la libertad y en donde cada vez hay menos libertades. Entonces, violando todo derecho de autor ( a el no le importara, ya esta muerto) y copiando y pegando textos de El que SI había dentro de la red en castellano, decidí hacerle su pagina homenaje en el facebook y en castellano, como siempre debería haber estado.  Y tuvo su moderada aceptación ese descarado hurto, que en realidad es poner al alcance de quien quiera de un modo fácil y rápido la obra de este genial escritor y divulgarlo un poquito mas, aunque no precise mi ayuda ni la de nadie.  Quizás añorando mis días en los cuales siempre digitalizaba mis pensamientos acá ( blog, primer y único amor al final) y creyendo que un grupo literario seria mas o menos parecido a mi experiencia con la pagina de ese autor, me sumergí en busca de grupos en el face en donde se despuntara el vicio de la palabra de gente no famosa con el coraje suficiente para mostrar su lado artístico al mundo. Si todavía no lo intentaron y después de leer esto les da ganas de ustedes también experimentar, háganme caso y desistan, les ahorro tiempo que indefectiblemente perderán ahí dentro, úsenlo de alguna otra forma provechosa, cultivando tomates o buscando ovnis desde sus ventanas en madrugadas de insomnio.
Meterse en un grupo de lo que sea en el facebook tiene la intención, supuestamente, de que encontraras almas afines al tema del cual te interesas eh intentas investigar, expandir o simplemente desarrollar con otras personas. Bueno, así debería funcionar en la teoría, pero hasta ahora solo encontré grupos que se pasan ese razonamiento bien por las bolas y en donde gobierna la anarquía.
Si te metes, por ejemplo, en un grupo que se llama " concursos literarios por email" allí deberían estar los avisos de esa categoría, concursos literarios que solo aceptan trabajos enviados por email, uno mas uno es dos. Bueno, pero en el que me metí yo uno mas uno no es dos, sino otra cosa, en donde la mayoría de las propuestas no solo no reciben trabajos por email, sino que ademas debes vivir en España y enviarles por correo las hojas impresas y , hasta algunos inclusive, te piden algunos euros simplemente por participar. Y si desestimas a la madre patria y a sus ciudadanos que no entienden eso de que-si-el-grupo-es-para-presentar-trabajos-por-correo-electrónico deben anunciar solo ese tipo de cosas, puedes prestarle atención al resto del mundo que también publica allí, la mayoría de las veces dando el aviso de algún concurso un par de semanas después de que la recepción acabo. Y si de milagro alguien pone correctamente con las reglas imperantes en tiempo y forma un aviso, generalmente es de poesía, o inmediatamente después de anunciado salen a comentar el par de rencorosos que siempre habitan en lo mas oscuro de las redes sociales, diciendo que el certamen es falso, que el tipo que recibe los trabajos solo quiere quedarse con tu cuento, tu idea, tu arte, tu gloria y tu fama, llegado el caso de que le mandaras algo realmente bueno y tu, nobel y tímido, no lo supieras aprovechar mejor que el estafador que genera esos concursos.
A esas alturas te agarra el miedo, ya no quieres estar mas en ese grupo o de ultima quieres cambiarte el nombre para pasar lo mas desapercibido posible, te agarra la paranoia y vuelves a escribir a mano con lapicera y sobre papel para que nada ni nadie te quite tus ideas tan preciadas y tan vulnerables dentro del internet, que de repente se te asemeja a la caja de Pandora, con todos los males del mundo a un clik de abrirse y acabar con tu normal y pobre vida de tipo simple, al que solo le gusta ejercitar la mente escribiendo. Y si cuentas hasta diez, respiras profundo y te dices que si no mandas nada a ninguna parte estas a salvo, y te quedas en el grupo, leyendo descubres el porque de tanta regla infringida, de tanta arbitrariedad en un lugar con reglas claras y simples: Simplemente pasa porque la gente no lee las reglas, o las lee eh inmediatamente las olvida, las desecha, las desestima o como buen pájaro enjaulado picotea los barrotes queriendo escapar. Las reglas no es que estén hechas para romperse; El hombre no acepta sentirse prisionero dentro de ellas.
En todos los lugares por donde metí mi nariz pasa lo mismo. Cosas fuera de lugar, caducas, temores nefastos hacia quien genera la propuesta y por supuesto las delicias de las redes sociales, las discusiones y peleas por idioteces, en donde 30 personas descalifican a uno que simplemente se harto de que el grupo no fuera lo que dijera ser y con todas las letras los mandara a la mierda. Y yo me pregunto entonces quien es el que esta mal, la manada que sigue estando en un lugar erróneo y no les importa nada o el tipo que realmente quería algo, tenia un objetivo y se sintió estafado y defraudado por la total carencia de una propuesta seria que nunca encontró en ese lugar.
Yo también me harte como varios de esos verdaderos héroes que dejaron su huella al abandonar esas mini comunidades totalmente estériles, dando un portazo virtual no sin antes dejar un retrato hablado de la sarta de idiotas que seguían en ese grupo atrapados cuan agujero negro por la inercia, supongo que mental en la mayoría de los casos. Yo no mande a la mierda a nadie, simplemente me fui, y me sigo yendo cuando entro a algún grupo supuestamente de literatura, y solo encuentro viejecitas adorables, confesadas y salidas de misa que dejaron el tejido crochet de lado y les dio por enhebrar palabras envueltas en algún sentimiento tan espirituoso que terminan creyendo que hacen poesía.
Yo solo busco, sin fines de lucro, sin un motivo personal mas que el deleite de la lectura, una pagina o grupo en donde cada uno cuelgue un relato o un cuento, de ser posible de ciencia ficción, policial, de misterio, para el amor esta collin tellado y para la poesía esta Neruda, que tanto joder.
Capaz que estoy meando afuera del tarro, que le pido demasiado al facebook, donde ya no hay lugar para otra cosa que no sean cartelitos chistosos, selfies, y estados que no le importan a nadie.
Si alguno sabe de lo que busco que me chifle, cualquiera puede comentar acá.... O quizás lo que yo busco siempre ha sido este lugar, personal, cálido, cada vez con menos gente porque no existe la inmediatez del "me gusta" , en donde el peso mismo es el argumento de las palabras y no el cartelito con la foto chistosa.
Cada día te quiero mas, viejo y querido blog, por favor no cambies ni te mueras, por lo menos no antes que lo haga yo...





sábado, 4 de octubre de 2014

UN MES SIN GUSTAVO

" Cierro el puño tal vez para no ver mi mano vacía, si pudiera decírtelo de alguna otra manera lo haría..." Cantabas en "Rapto", y puede que eso defina de alguna manera el vació, la soledad inconsolable donde nos dejaste a todos desde hace un mes. 
Tengo que acostumbrarme a vivir sin vos desde ahora, aunque suene raro, aunque no nos hallamos conocido en persona. Cuando tenia 11 años irrumpiste en vida y ya no te fuiste. Me llamaste la atención porque a mis tiernos oídos que se iniciaban en el mundo del rock la forma en que cantabas se entendía, limpia y clara.  Si con "Soda Stereo" tu primer disco supe que existías, con " Nada Personal" ya fue amor incondicional, hasta hoy y para siempre.
vos rock star, vos padre de familia, vos, siendo el que le ponía música de fondo a la vida de los que fuimos jóvenes en la década del 80 y todos los que vinieron después.
Tengo mi cabeza llena de tus frases y tus melodías y te lo agradezco infinitamente.  También tengo un dolor muy grande porque se que ya no habrá mas Cerati, no mas música nueva que acompañe nuevos momentos de mi vida, todo termino hace 4 años pero nadie quería aceptarlo.
La vigilia termino hace un mes como nadie quería, terminaste demostrando que eras de carne y hueso y no solo un mago de la guitarra y Dios te llevo con el, seguramente juzgando que ya habías dado suficiente a este mundo y te requirió  para que des tus shows del otro lado, donde podrás por siempre hacer lo que te gusta.
Nos quedan tus discos, tus dvds , tus palabras, pero se que nada de eso terminara alguna vez por llenar el vació.
Del morbo amarillista de hace un mes de la prensa, transmitiendo en vivo el ultimo adiós que te daba la gente, solo me quedo con una imagen que resume lo que tanto te queríamos y no hay modo en palabras de poder expresarlo: La cámara mostrando a un hombre, tal vez de 40 años o menos, pero por ahi, que desconsoladamente lloraba de un modo visceral y profundo, solo, de pie junto a las vallas, esperando el coche fúnebre.
Que en paz descanses Gustavo Adrian Cerati , agradezco haber nacido cuando nací y haber podido disfrutar de tu arte, que me acompañara hasta el día en que como vos, me vaya para para el otro mundo, seguramente mejor que este. 





















jueves, 7 de agosto de 2014

Una bebe llamada Alma





Comparto esto porque el nacimiento de esta bebe de unos amigos fue la culminación del anhelo que todos en su grupo de amigos teníamos, verla palpable del lado de afuera, ya que por 9 meses estuvo bien cuidada dentro y por la mama. Felicidades nuevamente Sole y Gus, se los quiere mucho.

La canción se llama " Canción de cuna" y es del grupo argentino Los Piojos.

La creación del video es de una persona del  circulo de amigos de esta cachetona hermosa que es almita

domingo, 3 de agosto de 2014

BRUJA - texto completo . Julio Cortazar

Deja caer las agujas sobre el regazo. La mecedora se mueve imperceptiblemente. Paula tiene una de esas extrañas impresiones que la acometen de tiempo en tiempo; la necesidad imperiosa de aprehender todo lo que sus sentidos puedan alcanzar en el instante. Trata de ordenar sus inmediatas intuiciones, identificarlas y hacerlas conocimiento: movimiento de la mecedora, dolor en el pie izquierdo, picazón en la raíz del cabello, gusto a canela, canto del canario flauta, luz violeta en la ventana, sombras moradas a ambos lados de la pieza, olor a viejo, a lana, a paquetes de cartas. Apenas ha concluido el análisis cuando la invade una violenta infelicidad, una opresión física como un bolo histérico que le sube a las fauces y le impulsa a correr, a marcharse, a cambiar de vida; cosas a las que una profunda inspiración, cerrar dos segundos los ojos y llamarse a sí misma estúpida bastan para anular fácilmente. 
La juventud de Paula ha sido triste y silenciosa, como ocurre en los pueblos a toda muchacha que prefiera la lectura a los paseos por la plaza, desdeñe pretendientes regulares y se someta al espacio de una casa como suficiente dimensión de vida. Por eso, al apartar ahora los claros ojos del tejido —un pull-over gris simplísimo—, se acentúa en su rostro la sombría conformidad del que alcanza la paz a través de moderado razonamiento y no con el alegre desorden de una existencia total. Es una muchacha triste, buena, sola. Tiene veinticinco años, terrores nocturnos, algo de melancolía. Toca Schumann en el piano y a veces Mendelssohn; no canta nunca pero su madre, muerta ya, recordaba antaño haberla oído silbar quedamente cuando tenía quince años, por las tardes. 
—Sea como sea —pronuncia Paula—, me gustaría tener aquí unos bombones. 
Sonríe ante la fácil y ventajosa sustitución de anhelos; su horrible ansiedad de fuga se ha resumido en un modesto capricho. Pero deja de sonreír como si le arrancaran la risa de la boca: el recuerdo de la mosca se asocia a su deseo, le trae un inquieto temblor a las manos vacantes. 
Paula tiene diez años. La lámpara del comedor siembra de rojos destellos su nuca y la corta melena. Por sobre ella —que los siente altísimos, lejanos, imposibles—, sus padres y el viejo tío discuten cuestiones incomprensibles. La negrita sirvienta ha puesto frente a Paula el inapelable plato de sopa. Es preciso comer, antes que la frente de la madre se pliegue con sorprendido disgusto, antes que el padre, a su izquierda, diga: «Paula», y deposite en esa simple nominación una velada suerte de amenazas. 
Comer la sopa. No tomarla: comerla. Es espesa, de tibia sémola; ella odia la pasta blanquecina y húmeda. Piensa que si la casualidad trajera una mosca a precipitarse en la inmensa ciénaga amarilla del plato, le permitirían suprimirlo, la salvarían del abominable ritual. Una mosca que cayera en su plato. Nada más que una pequeña, mísera mosca opalina. 
Intensamente tiene los ojos puestos en la sopa. Piensa en una mosca, la desea, la espera. 
Y entonces la mosca surge en el exacto centro de la sémola. Viscosa y lamentable, arrastrándose unos milímetros antes de sucumbir quemada. 
Se llevan el plato y Paula está a salvo. Pero ella jamás confesará la verdad; jamás dirá que no ha visto caer la mosca en la sémola. La ha visto aparecer, que es distinto. 
Todavía estremecida por el recuerdo, Paula se pregunta la razón de no haber insistido, alcanzado la seguridad de lo que sospecha. Tiene miedo: ésa es la respuesta. Toda su vida ha tenido miedo. Nadie cree en las brujas, pero si descubren una la matan. Paula ha guardado en el vasto cofre de sus muchos silencios una íntima seguridad; algo le dice que ella puede. Ha dejado irse la infancia entre balbuceos y esperanzas; está viendo pasar su juventud como una tristísima diadema suspendida en el aire por manos vacilantes, deshojándose despacio. Su vida es así; tiene miedo, quisiera comer bombones. Los pull-overs y las mañanitas se amontonan en los armarios; también los manteles finamente diseñados con motivos de Puvis de Chavannes. No ha querido adaptarse al pueblo; Raúl, Atilio González, el pálido René, son testigos de antaño; la quisieron, la buscaron, ella les sonrió al rechazarlos. Los temía como a sí misma. 
—Sea como sea, me gustaría tener aquí unos bombones. 
Está sola en la casa. El viejo tío juega al billar en el Tokio. Empieza Paula a sentir la tentación, por primera vez intensa hasta darle náuseas. Por qué no, por qué no. Afirma preguntando, pregunta al afirmar. Es ya algo fatal, hay que hacerlo. Y como aquella vez, concentra su deseo en los ojos, proyecta la mirada sobre la mesa baja puesta al lado de la mecedora, toda ella se lanza tras su mirada hasta sentir de sí misma como un vacío, un gran molde hueco que antes ocupara, una evasión total que la desgaja de su ser, la proyecta en voluntad... 
Y ve surgir poco a poco la materialización de su deseo. Finas láminas rosadas, reflejos tenues de papel de plata con listas azules y rojas; brillo de mentas, de nueces pulimentadas; oscura concreción del chocolate perfumado. Todo ello transparente, diáfano; el sol que alcanza el borde de la mesa percute en la creciente masa, la llena de translúcidas penetraciones; pero Paula fija todavía más la voluntad en su obra e irrumpe al fin la opacidad triunfante de la materia lograda. El sol es rechazado en cada pulida superficie, las palabras de las envolturas se afirman categóricas; y eso es una fina pirámide de bombones. Praline. Moka. Nougat. Rhum. Kummel. Maroc... 
La iglesia es ancha, pegada a la tierra. Las mujeres retardan con charlas su vuelta de misa, apoyando en la sombra espesa de los árboles placeros el deseo de quedarse. Han visto asomar a Paula bellamente vestida de azul, y la contemplan insidiosas en su furtivo camino solitario. El misterio de esa nueva vida las altera, las enajena; apenas puede tolerarse que el misterio resista tanta prolija indagación. El viejo tío ha muerto; Paula vive sola en la casa. Nunca hubo fortuna en la familia; pero ese vestido azul... 
Y el anillo; porque han visto el anillo centelleante que a veces, en los intervalos del cine local, se enciende con insolencia cuando Paula, mecánicamente, echa hacia atrás el ala vibrante de su pelo castaño. 
Paula reza diariamente en la iglesia del pueblo. Reza por sí, por su horrendo crimen. Reza por haber matado un ser humano. 
¿Era un ser humano? Sí lo era, sí lo era. Cómo pudo ella dejarse arrastrar por la tentación, invadir los territorios de lo anormal, desear una figurita animada que le recordara sus muñecas de infancia. El anillo, el vestido azul, todo estaba bien; no había pecado en desearlos. Pero concebir la muñeca viva, pensarla sin renuncia... Aquella medianoche, la figurita se sentó en el borde de la mesa sonriendo con timidez. Tenía pelo negro, pollera roja, corselete blanco; era su muñeca Nené, pero estaba viva. Parecía una niña, y con todo Paula presintió que una terrible madurez informaba ese cuerpo de veinte centímetros de alto. Una mujer, una mujer que su extravío acababa de crear. 
Y entonces la mató. Le fue preciso borrar la obra que fatalmente sería descubierta y atraería sobre ella el nombre y el castigo de las brujas. Paula conocía su pueblo; no tuvo valor de huir. Casi nadie huye de los pueblos, y por eso los pueblos triunfan. De noche, cuando la figurita silenciosa y sonriente se durmió sobre un almohadón, Paula la llevó a la cocina, la puso en el horno de gas y abrió la llave. 
Estaba enterrada en el patio del limonero. Por ella y por sí misma, la asesina rezaba, diariamente en la iglesia. 
Es de tarde, llueve. Vivir es triste en una casa sola. Paula lee poco, apenas toca el piano. Quisiera algo, no sabe qué. Quisiera no tener miedo, evadirse. Piensa en Buenos Aires; acaso en Buenos Aires, donde no la conocen. Acaso en Buenos Aires. Pero su razón le dice que mientras se lleve a sí misma consigo el miedo ahogará su felicidad en todas partes. Quedarse, entonces, y ser pasablemente dichosa. Crearse una dicha hogareña, envolverse en el cumplimiento de mil pequeños deseos, de los caprichos minuciosamente destruidos en su infancia y su juventud. Ahora que ella puede, que lo puede todo. Dueña del mundo, si solamente se animara a... 
Pero el miedo y la timidez le cierran la garganta. Bruja, bruja. 
Para las brujas, el infierno. 
Las mujeres no tienen toda la culpa. Si creen que Paula vende en secreto su cuerpo es porque el origen de tan insólito bienestar les es incomprensible. Está la cuestión de su casa de campo. Las ropas y el auto, la piscina, los perros finos y el abrigo de visón. Pero el amante no habita en el pueblo, eso es seguro; y Paula no se aleja casi nunca de su residencia. ¿Habrá hombres tan poco exigentes? 
Ella cosecha las miradas, recoge comentarios por boca de pocos amigos de familia que acuden a veces, con lenguaje libre de preguntas, a beber una taza de té. Sonríe tristemente y dice que no le importa, que es feliz. Sus amigos, antiguos cortejantes convencidos del imposible, comprueban tanta felicidad en la mirada de Paula. Ahora hay como un brillo de fósforo en sus pupilas claras. Cuando vierte el té en las finas tazas su gesto tiene algo de triunfante, contenido por un carácter tímido que se rehuye a sí mismo la ostentación de lo logrado. 
A solas, Paula recuerda su labor de demiurgo; la lenta, meticulosa realización de los deseos. El primer problema fue la casa; tener una casa en las afueras del pueblo, con la comodidad que su ocio reclamaba. Buscó el lugar, el ambiente; cerca del camino real, aunque no excesivamente cerca. Tierras altas, aguas sin sal. Creó dinero para adquirir el terreno y estuvo por confiarse a un arquitecto para que le construyera la residencia. Sin embargo la detenía el temor de manejar cuestiones financieras, acrecentar sospechas latentes en todo saludo, más precisamente en los muchos silencios desdeñosos. Una tarde, a solas en su tierra, pensó crear la casa pero tuvo miedo. La vigilaban, la seguían; en los pueblos una casa no brota de la nada. No debe brotar de la nada. Había que acudir al arquitecto, entonces; Paula dudaba, amedrentándose ante cada problema. Irse del pueblo hubiera concluido con todo; eso y ser valiente: los imposibles. 
Entonces hizo algo grande: crear, no la casa, sino la construcción de la casa. Aplicándose noche y día, logró que la residencia fuera edificada sin despertar en nadie el temido azoramiento. Creó paso a paso la construcción de su finca, y aunque hubo días en que se preguntó qué harían los obreros al concluirla, tuvo al fin la satisfacción de ver que aquellos hombres se marchaban en silencio, contando su dinero. Entonces entró en su casa, que era verdaderamente hermosa, y se dedicó a amueblarla poco a poco. 
Era divertido; tomaba una revista, en busca de un ambiente que la complaciera, elegía el lugar preciso y creaba cosa por cosa esas predilectas imágenes. Tuvo gobelinos; tuvo un tapiz de Teherán; tuvo un cuadro de Guido Reni; tuvo peces chinescos, perros pomerania, una cigüeña. Los pocos amigos que acudían a la casa eran recibidos en habitaciones prolijas, de discreto gusto burgués; Paula los esperaba cordialmente, los llevaba a pasear por la casa y los jardines, mostrándoles los crisantemos y las violetas; y como ella era la discreción misma, los visitantes bebían su té y se marchaban de la residencia sin descubrir nada nuevo. 
Integró una biblioteca con volúmenes rosa, tuvo casi todos los discos de Pedro Vargas y algunos de Elvira Ríos; llegó un momento en que ya poco deseaba y su capricho sólo halló ejercicio en alguna golosina, un perfume nuevo, una sazón de pescado. Pero después Paula quiso tener un hombre que la amara, y aunque vaciló largo tiempo entre recibir en su lecho a cualquiera de sus fieles pretendientes o crear un ser que cumpliera en todo sus románticas visiones de antaño, comprendió que no había alternativas y que le era forzoso decidirse por lo último. Un amante del pueblo hubiera preguntado, inquirido hasta descubrir, más allá de la sonrisa, el poder de la bruja. Y entonces hubiera sido el terror, la persecución, la locura. 
Creó su hombre. Su hombre la amó. Era bello, fino, se llamaba Esteban, jamás quería salir de la casa: así tenía que ser. Ya enteramente aislada de sus semejantes, Paula negó el té a los amigos y éstos presintieron la regencia de un macho en la casa. Tristes de corazón, se volvieron al pueblo. 
Ella recuerda ahora su labor de demiurgo. Es casi de noche; Paula no está triste y sin embargo hay una mano fría que se apoya en su pecho, cubriéndole el hueco entre los senos con una firme opresión. «Estoy cansada», se dice. «He tenido que pensar tanto, que desear tanto...». Comprende, sin palabras, la tremenda fatiga de Dios. También ella necesita su séptimo día para ser enteramente feliz. 
Esteban se reclina a su lado, mirándola con hondos ojos negros; le sonríe, un poco como un hijo. 
—Paula —murmura. 
Ella le acaricia el pelo sin hablar. Es difícil no sentirse maternal con ese muchacho demasiado sensible, desasido de todo lazo humano, íntegramente dado a la tarea de adorarla. Esteban no hace preguntas, parece estar siempre esperando su voz. Es mejor así. 
Y de pronto, como una lejana llamada de cuernos, Paula tiene la débil pero distinta sensación de estar enferma, de que se va a morir, de que el séptimo día viene sin aplazo posible. 
Cuando los dos médicos retornan al pueblo, es bien poco lo que tienen que decir. Lo mismo al siguiente día. En la tarde del tercero, el automóvil de los médicos rodea la plaza y se detiene ante la cochería principal. 
Es entonces que los amigos de Paula deben luchar contra el desatado rencor de todo un pueblo cristiano. Las esposas, las hermanas, los profesores de moral lugareña; hay quienes aspiran a que Paula se corrompa en la soledad de su casa, libre y abandonada como su vida. Lo que se elige en este mundo ha de mantenerse en el otro. Y son pocos, apenas cinco hombres silenciosos, los que acuden por la noche a la residencia para velar el cadáver de la amiga. 
Los empleados de la cochería y dos mujeres de la granja vecina han puesto a la muerta en el ataúd y montado la capilla ardiente. Los amigos encuentran, casi sin sorpresa, a Esteban. Lo ven por primera vez, estrechan su mano. Esteban parece no comprender; está sentado en un alto sillón de respaldo calado, a la derecha del cadáver. A intervalos se levanta, va hasta Paula y la besa en la boca; un beso fresco, fuerte, que los amigos contemplan con espanto. El beso de un joven guerrero a su diosa antes de la batalla. Después vuelve Esteban a su asiento y se inmoviliza, mirando por encima del ataúd hacia la pared. 
Paula ha muerto al atardecer y es medianoche ya. Los amigos están solos, con ella y Esteban. Afuera hace frío y algunos piensan en el pueblo, en las botellas de agua caliente de los lechos, en los boletines de radio. 
En semicírculo miran a Paula que yace sin esfuerzo, como por fin liberada de una carga superior a sus pequeños hombros que han conservado siempre algo de la forma niña. Las larguísimas pestañas vierten una mínima sombra sobre los pómulos grises. Los médicos han dicho que su muerte ha sido lenta pero sin lucha, como una madurez de fruto. Y por los cinco amigos pasa, alternativamente, el mismo tierno y manido pensamiento: «Parece dormida». 
¿Por qué entra tanto frío en la habitación? Es repentino, por bocanadas crecientes. Tal vez un frío que nace de adentro, piensan los amigos; suele sentirse en los velatorios. Un poco de coñac... Y cuando uno de ellos mira a Esteban, rígido en su sillón, siente como un horror que repentinamente le crece y le invade el pelo, las manos, la lengua; a través del pecho de Esteban está viendo los calados del respaldo del sillón. Los otros siguen su mirada y lividecen. El frío sube, sube como una marea. Más allá de la puerta cerrada se yergue de pronto la masa espesa del monte de eucaliptos bañado de luna; y ellos comprenden que lo están viendo través de la puerta cerrada. Ahora son las paredes que ceden ante el paisaje del campo, la granja vecina, todo bajo una cruda luz de plenilunio; y Esteban es ya una burbuja de gelatina, bello y lamentable en su sillón que cede como él ante el avance de la nada. Del techo entra un chorro de luz plateada quitando nitidez a los resplandores de la capilla ardiente. Por la suela de los zapatos sienten ahora los cinco amigos filtrarse una humedad de tierra fresca, con césped y tréboles, y cuando se miran, incapaces de pronunciar la primera palabra de la revelación, están ya solos con Paula, con Paula y la capilla ardiente que se levanta desnuda en medio del campo, bajo la luna inevitable. 

sábado, 19 de julio de 2014

Israel es como la Alemania nazi.

Esta imagen y el texto que hay mas abajo es de la gente de la pagina de facebook " el club de los libros perdidos". Yo lo pongo acá porque comparto totalmente la reflexión que hacen acerca del tema. En esta era donde todo se sabe todo el tiempo, ocurra al lado de tu casa o en el extremo mas remoto del mundo, que los Israelíes hagan este genocidio y nadie haga nada para evitarlo es una vergüenza. ¿ Donde esta Obama, premio nobel de la paz? ( que ridículo, si se lo daban a Hitler era lo mismo).¿ Donde esta la ONU, o Palestina no es una nación y no merece los mismos derechos que todos los demás pueblos del mundo?


“La incursión y bombardeo de Gaza no se trata de destruir a Hamas. No se trata de detener el lanzamiento de cohetes hacia Israel, no se trata de lograr la paz. La decisión de Israel a llover muerte y destrucción en Gaza, el uso de armas letales del campo de batalla moderno contra una población civil indefensa, es la fase final de una campaña de décadas para limpiar étnicamente palestinos”
- Noam Chomsky

¿Les ofende la imagen?
Pues bien, es la idea. Pues bien, no defiendan a los sionistas que la hacen realidad.
Porque a mí me ofende que me digan antisemita por no querer esconder lo que Israel está haciendo con Palestina.
El pueblo palestino también es semita, ¿pues quién es el antisemita entonces, el que denuncia o el que justifica su exterminio?

Millones de judíos en todo el mundo defienden la causa palestina.
Millones de jóvenes israelíes están presos por no querer hacer el servicio militar que está bombardeando zonas civiles en Gaza.
¿Son antisemitas ellos que son judíos o es genocida el estado sionista de Israel?

Dejen de mentir, si tienen corazón por los niños que mueren en esos bombardeos, dejen de mentir y acusar de terrorista a todo el que no agacha la cabeza ante un régimen fascista.

Denuncien la página, insulténme, o váyanse, yo no puedo hacer la vista mientras exterminan un pueblo, si los libros sirven para algo, debería ser para hacernos más humanos.

"En el fondo el verdadero problema es la ocupación camuflada del territorio Palestino donde cada vez que Israel se "defiende del terrorismo" destruye miles de casas de Palestinos que después no pueden ser reconstruidas por el control que tienen y que terminan por desplazar a los palestinos de sus tierras para seguir ampliando los asentamientos judíos."
Luis Cano Tapia

...así reducen a los palestinos al exilio o al apartheid, y si se defienden o no se resignan, los acusan de terroristas por arrojar piedras a sus tanques.
¿Pero quién es el verdadero terrorista?.